El Día Internacional de las Personas con Discapacidad fue declarado en 1992 por la Asamblea General de las Naciones Unidas. El objetivo es promover los derechos y el bienestar de las personas con discapacidades en todos los ámbitos de la sociedad y el desarrollo, así como concienciar sobre su situación en todos los aspectos de la vida política, social, económica y cultural.

Dejamos a tras la mirada asistencialista para  avanzar hacia un enfoque de derecho, donde las capacidades destacan por sobre cualquier condición. Entendemos que la discapacidad no se centra en la persona sino más bien es la sociedad quien coloca las barreras sociales, actitudinales, culturales y del entorno.

A pesar que aún tenemos grandes desafíos, hemos podido avanzar hacia la  Inclusión. Uno de los hitos más importantes ocurridos durante este año es que el 1 de abril comenzó a regir la Ley 20.015 de Inclusión Laboral de Personas con Discapacidad, que establece la contratación del 1% para  personas con discapacidad o beneficiarios de pensión de invalidez, en las empresas con 100 o más trabajadores.

Actualmente existen más de 3.600 empresas con más de 100 trabajadores, que califican como contribuyentes de esta ley, y que según cifras de la Dirección del Trabajo, un 70 por ciento de este perfil de empresas no estaría cumpliendo con su obligación. Dados los inminentes plazos, solo estarían en condiciones de recurrir a medidas subsidiarias.

El problema detectado, es que algunas empresas que iniciaron el proceso de inclusión abordaron la contratación desde la discapacidad y no de las capacidades. Donde el proceso de preparación en los  equipos de trabajo es fundamental para derribar los mitos y estereotipos, desde un enfoque de derecho considerando además los ajustes necesarios para un buen desempeño. Ello ha provocado  la frustración, mermando la productividad.

Aún es momento de generar un verdadero cambio cultural, para incorporar los valores de la inclusión y la diversidad en la gestión de las empresas. En esta importante fecha los invitamos a reflexionar en relación a una verdadera inclusión, colocándose en el lugar del otro, más que una mirada asistencialista.

Porque más allá de las leyes que se creen, debemos generar un cambio cultural y social que nos exige avanzar, hacia  una sociedad sustentable y diversa, porque estamos convencidos que en la diversidad está la riqueza.

 

Top